domingo, 5 de febrero de 2017

Tan lejos y tan cerca, como Enero y Diciembre...

Sabes... ese momento cuando la persona que te gusta de repente se queda totalmente parada mirando el suelo, o una esquina de la mesa, o de la habitación, o quizás un poco de agua del vaso.... Cuando para esa persona el tiempo casi se detiene en un instante. Como si en ese momento no fuese ella misma, como si estuviese volando entre estrellas y universos enteros durante unos pocos segundos...

Y yo te pregunto "¿en qué piensas?" y tú me respondes "en nada", y yo sé que mientes y en ese momento siento una terrible curiosidad de saber qué te ronda por la cabeza y sobre qué mundos vuela esa audaz mente soñadora. Y sonrío. Y ambos sabemos que no se puede pensar en nada, y que en lo que realidad piensas es en la vida.

Sabes... esos ínfimos momentos, demasiado escasos, cuando tu piensas en la vida... Yo te miro, y sonrío, tímidamente, sin hacer mucho ruido.
Porque pienso en ti.

viernes, 18 de julio de 2014

Gota a gota se escurre el recuerdo. No quedará nada de ti...

Te vas, ya no te siento, ya no te añoro, y con tu partida me alegro enormemente, pero me dejas miedo e incertidumbre, te vas y no me apena ya, es lo que he querido desde hace mucho, pero quien sabe... Quizás una de estas noches en las que vuelva a llegar borracho por la mañana te recuerde y me salte la inspiración, como (no sé como cojones) pasaba hace un tiempo. Habrá que comprobarlo...
En este tiempo incluso yo he notado el cambio en mí, para mejor, diferente, pero mejor. No voy a verte, y es una de las grandes ventajas de estar lejos porque tampoco adoraba la idea, no vas a venir, no vas a hablarme, ni yo tampoco, no vamos a cruzarnos por casualidad, no voy a hacer nada por cambiar este estado, y se mantendrá así unos cuantos meses más, suena a luz y a vida...

Para ciertas personas puede que solo haya un tren... uno solo

Y justo cuando creía que te había encontrado... bum! de buenas a primeras me voy del país, y tu también, pero no al mismo que yo, y aunque no paremos de hablar hasta ahora creía que eras tú, que de verdad te había encontrado, pero ahora en la soledad de mi habitación donde me fumo el sabor de las piñas y puedo pasar casi 16 horas seguidas encerrado escuchando canciones, escuchando piano... parece que ya no tienes tanto poder en mí. Quizás fue la enorme impresión de saber que existía alguien así, quizás sea la distancia que nos separa, quizás sea mi maldita tontuna por no captar indirectas y no saber ni como me ves tu a mí. Puede que las fotos que me mandas casi cada día ayuden a que hoy te eche de menos, a pesar de tenerte a un clic de distancia, me encantaría abrazarte, y completar la noche que acabó a las 5.30 de la mañana en tu portal, o devolverte la noche que no pudimos estar juntos, con pasión abundante. Quizás en invierno, quizás en verano, en África o España o Londres o Lisboa, no importa dónde, un sólo día, una sola mirada de esos ojos cuyo color real nunca pude ver, e intentar comprender si eres tú, si soy yo, o si podemos ser los dos.
Si algún dia lees esto, esta es la banda sonora que suena ahora, y durante la mayor parte de estas 16 horas, en mi habitacion.

sábado, 21 de junio de 2014

Ese poema siempre fue tuyo, ese poema siempre fuiste tú... Aunque hoy no te parezcas

Te vi, con otro, y fue en ese justo momento cuando se me volvio a clavar algo aqui dentro (es increible cómo realmente parece que se te clava algo), y aún lo sigo sintiendo, te vi en fotos, no estoy tan cerca ni puedo estarlo como para verte de verdad, y te vi de rojo, con él, tan... extraña despues de este tiempo tan incierto, y yo y mi puñetero masoquismo me hacen visitarte de vez en cuando, aunque tú no sepas nada... Pero son estos momentos de debilidad a las 5.30 de la mañana cuando uno no puede dormir, la luz de la habitación parpadea sin cesar, y yo busco algo que ni yo mismo sé lo que es buscándote a tí. Escuchando canciones de Hombres G y comiendo un pastel de chocolate en la soledad nocturna de mi habitación... No sabes tanto de mí ahora y el hecho de decir cosas que no te gusten para que no me hables es un plan tan retorcido que no parece mío, pero quién mejor que tú para comprender estas cosas. Ahora amanece mientras tú duermes, pero no aquí, donde yo estoy falta un ratito aún para que eso ocurra, y ni amanece aún ni yo duermo. ¿Vale la pena intentar olvidar a alguien cuando sabes que es imposible? Hace mucho tiempo escribi aquel texto sobre la adicción y me anhelo de no querer dejarla... Es curioso como yo, que no soy escritor, parezco tener alma de uno... Hace poco leí que todos los escritores tienen ese tipo de tristeza dado que, la diferencia de tiempo entre lo que se tarda en escribir (unos pocos minutos a veces) y olvidar cada escrito (una vida entera) es demasiado grande, por eso vagan en bares y permanecen despiertos hasta altas horas con aires lúgubres y melancólicos, intentando simular lo contrario en ocasiones pero finalmente cayendo en este estado casi depresivo intentando olvidar lo que ellos mismos escribieron.

domingo, 15 de junio de 2014

Era de noche. Y no queríamos dormir...

Allí estaba yo, mirándola como quien mira un cuadro enorme lleno de detalles, absorto... Ella tenia ese increíble vestido negro ajustado y, al acariciarla, casi parecía que estaba tocando su piel cuando realmente tocaba el tejido que estaba encima de sus caderas, con ese pelo rizado igual de negro que su vestido, esa sonrisa única y esos ojos tristes marrones... Supongo que me siento débil ante los ojos tristes, y me enamoran demasiado...
Y por una vez yo parecía estar a la altura, aunque nunca lo hubiera estado, pero ahí estaba yo, con mi camisa y mi corbata morada, tan elegante que ni yo mismo me hubiera reconocido, ni yo mismo... En aquel balcón donde conversamos nuestra última noche sobre lo difícil que era encontrar a alguien tan estúpido y con esa locura tan curiosa y tan característica que tienen tan pocas personas. Ese tipo de persona que nos encantaba a los dos... Y hablamos hasta que vislumbramos ambos un atisbo de lágrima en los ojos del otro, en ese momento decidimos parar, decidimos despedirnos, juramos reencontrarnos y prometimos no olvidarnos.

A veces, en los pueblos pequeños (y no tan pequeños) existen aceras tan estrechas que uno se ha de plantear bajar de ellas y caminar por la carretera, y son en esos momentos en los que nos perdemos la magia de las personas diferentes que se atreven a seguir caminando por ese diminuto paso, buscando encontrarse de frente con esa persona tan estúpida y con esa locura tan curiosa que les haga vivir, pero de verdad...

sábado, 7 de junio de 2014

Y hoy.. ¿qué?

Mi habitación huele a chocolate fundido, y mi camiseta nueva (que estrené anoche) huele a humo y sudor, no ha parado de llover en todo el día y aún no he alcanzado a encontrar el mirador al que casualmente llegué el primer día, no hay vistas hoy. Pero la cuestión del chocolate me nubla la mente, y no llego a comprender la razón de ese olor. Creo que comí carne en mal estado y, aunque no creo que lo necesite, estaría bien saber al menos si hay un hospital cerca, hace tiempo que no leo esa carta entre la luna y la tierra, esa que me encantó tantísimo y que intenté compartir (sin mucho acierto he de decir). He llegado a pensar en la posibilidad de ganar algo, de invertir arriesgando, o incluso de correr algo más que las cortinas durante la mañana. Empiezo a aborrecer ese olor a chocolate, y no tengo ni la menor idea de donde viene. Un cúmulo de ideas es lo que expongo hoy y lo que realmente hay siempre en mi cabeza: de una se salta a otra y a otra y a otra... y al final acabo pensando en algo absurdo que no tiene ninguna conexión con la primera idea.

¿Será de algún filipino perdido, o de un cereal?