NOBODY IS PERFECT
"Las palabras tienen algo especial. En manos expertas, manipuladas con destreza, nos convierten en sus prisioneros, se enredan en nuestros brazos como tela de araña y en cuanto estamos tan embelesados que no podemos movernos, nos perforan la piel, se infiltran en la sangre, adormecen el pensamiento. Y ya dentro de nosotros ejercen su magia"
viernes, 5 de abril de 2013
lunes, 18 de febrero de 2013
Todos conocemos a alguien singular que es bueno para nosotros. Pero cuando has tenido unas cuantas relaciones empiezas a sospechar que no es la persona adecuada, sino que tiene puntos defectuosos. ¿A qué se debe? Pues a que tú mismo eres defectuoso en algún aspecto y buscas parejas que lo son en otros complementarios. Pero él o ella ocupan una parcela de tu vida para crecer plenamente dentro de tus propios defectos. Hasta que no tropiezas con tus demonios más profundos -tus problemas irresolubles- no sabes cómo eres realmente, que estás preparado para encontrar un compañero para toda la vida. Solo entonces sabes lo que estás buscando. Tú estás buscando una persona defectuosa. Pero no cualquier persona defectuosa, sino la persona defectuosa «correcta», esa que miras con amor y piensas: «Este es el problema y quiero que lo sea». Yo busco esa persona especial que es inadecuada para mí precisamente de la manera correcta.
El tiempo lo cura todo. Otra milonga. El tiempo no cura nada. O cura lo que ya no importa. El tiempo es precisamente lo que nos hiere.
Noches en vela. Apatía. Distracciones constantes. Pensar en lo que se dijo, en lo que se va a decir. En lo que se debería haber dicho. Mirar el horóscopo. El tuyo y el de él. Idealizarlo. Ver su rostro en cada rostro. Euforia. Bajones. Hablar sola. No comer. Beber en exceso. Vigilar el teléfono. Autocompadecerse. Hablar de tonterías. Írsete la bola. Pensar en lo que ella pensaría. En qué estará haciendo. Con quién. Llorar. Oír canciones tristes. Pensar en no pensar. Pensar en pensar en no pensar. No dormir. No vivir. Eso es lo normal en el desamor.
Aunque, en realidad, fue mucho peor. Mucho. Una profundidad peor.
Porque era el miedo.
Yo mataré monstruos por ti.
(Ignacio del Valle)
viernes, 21 de diciembre de 2012
deberes y prohibiciones...
Sinceramente creo que estás dejando de luchar, y lo estás abandonando todo, no sé si sera por miedo, por aburrimiento, por monotonía, distancia... pero no creo que sea una excusa para hacerlo, ya no me demuestras tu amor, y sé que puedo tener parte de la culpa, que a veces pago mi mal humor contigo y todo eso, y también lo siento. Deberíamos tener eso prohibido. Deberíamos prohibirnos no intentar comprendernos mutuamente, que ninguna vida vale más que otra, que cada uno tiene su destino y su camino, y nadie debería estar entre dos caminos. Deberíamos buscar nuestra propia felicidad, pensando que podemos ser mejores y hacerlo mejor... deberíamos hacer tantas cosas... y deberíamos comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.
martes, 18 de diciembre de 2012
yo... y tu?
Hay veces que tu mundo te puede, que todo a tu alrededor parece ir a otra velocidad, que no te sientes cómodo con nada ni con nadie y lo único que deseas es no pensar... pero no se puede, es imposible, y uno acaba pensando todo tipo de calamidades. ¿Qué haría otro si estuviera en mí? ¿Qué harías tú? ¿Te comprenderías a ti mismo si te vieras desde fuera? Ojalá lo supiéramos... Y es que hay veces que una pareja arrastra tanto que ni el amor es suficiente, y es entonces cuando empiezas a recordar todo lo vivido con la pareja, y dicen que es bueno ya que puedes regresar siempre que lo deseas al momento que quieras, nadie te puede robar o impedir eso, pero puede llegar a ser un auténtico calvario, darte cuenta de que siempre que vuelves el recuerdo puede ser diferente, y si es diferente uno lo acaba siendo también. Lo peor de una ruptura es que si no hay ningún signo de remordimiento en las horas siguientes, verdaderamente todo se a acabado; si lo hay quizás se pueda solucionar. Y en ese tiempo posterior se recuerdan las chimeneas, los paseos, las velas gastadas, las que se podrían haber gastado, el azul y el verde, las camas y mil cosas más que parece que haya 9 vidas que recordar... pero sobre todo las noches... esas noches que llegaron a ser mágicas, noches en camas con frases "curiosas", noches frente a chimeneas, noches con una esencia especial... y empiezas a rebozarte en tu propia mierda. Alguien me dijo una vez que siempre hay que intentar poner más noches que días en la vida; pero cuando todo se acaba solo puedes romper a llorar, y si al final no se acaba es cuando puedes romper a reír, pero estoy seguro que casi siempre vale romperse por esos sentimientos y por el cambio que conllevan, que me gusta pensar que siempre es positivo. Desearía que, en el peor de los casos y cuando llegue el día (que a mi pesar podría llegar), cuando empieces a recordar en las horas siguientes surja un signo de remordimiento auténtico, y me digas ven porque, de verdad, si tú me dices ven lo dejo todo, pero dime ven.
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